Salvador 的个人资料fūятнēя тнāи тнøūgнтs日志列表网络 工具 帮助
2009/11/22

иø нēāvēи, płēāsē

No more tears for you.
No more tears, I say.

There's no reason to go on.
No hope in this stand-alone parade.
If there's no you and me, why keep fighting?
Why acting we can live this way forever?

Everything has changed,
everything will change.

And I don't want you to drive me insane.
Stop talking about yourself at once.
I don't want to drive myself insane.
Please, shut up, I don't want this... Again.

If you have ever trusted me, please, shut up.
If you have ever thought of me, please, shut up.
If you have ever loved me, please, shut up.
If you have ever been my friend... Please, shut up!

Everything has changed,
everything will change.

And I don't want to go through this again.
No more tears for you, I say, no more tears.
Being by your side feels so fucking wrong.
So say goodbye, I'm already gone.

I would like you to realise I'm here.
I would like you to ask me how I'm feeling tonight.

2009/11/16

øłīмpūs

Retirado el broche que la sostenía, la túnica de la diosa se deslizó sobre sus hombros y cayó al suelo, dejando al descubierto su perfecto cuerpo. Una temblorosa Atenea se ofrecía en todo su esplendor sexual al mortal, quien bajó la mirada unos segundos para observar los perfectos pechos de la última entre los dioses e inmediatamente volvió a posarla en aquellos ojos grises de los que tanto tiempo había estado enamorado. Atenea se acercó lentamente al hombre y comenzó a desabrochar su camisa con una mano mientras con la otra buscaba sus partes más íntimas, pero ni el embriagador perfume de la ahora inerte Afrodita podría haber evitado lo que sucedió a continuación. El mortal clavó su espada en el pecho de la diosa con la mirada puesta todavía en aquellos ojos llenos de un miedo que pronto se volvería sorpresa y más tarde miedo de nuevo. El perfecto cuerpo desnudo de Atenea se desplomó a los pies de su propia estatua y el mortal se inclinó sobre ella para besarle los labios antes de que cerrase sus ojos por última vez. La sangre derramada de la última diosa anunciaba el nacimiento de un nuevo dios. Por primera vez, no hubo sonrisa alguna en su rostro.


2009/11/15

syиēsтнēsīāē

Formas, colores y sonidos se entremezclan en una inquietante sinestesia, producto de una ebriedad cuyo origen no me es ni desconocido, ni sorprendente. La vida es el más letal de los narcóticos. Todo y cuanto el Destino había dictaminado colapsa ahora en una inmensa espiral de incoherencia y caos. Cientos de nuevos recuerdos de diferentes épocas pasadas, presentes y futuras asaltan mi mente, difuminando la poca lógica que en ella pueda quedar. Por un instante, pienso que la persona de la que creo tener conciencia es únicamente un eco de una alternativa perfecta e imperturbable, sólo amenazada por el atisbo de irrealidad que supone mi propia existencia, pero la idea se desvanece al percibir la inestabilidad de semejante teoría, tan destructiva como la paradoja que desde hace tiempo tiene en jaque a mi cordura.

Lo único que me ata a esta vida es también el motivo que me empuja a abandonarla.