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2006/12/9 cøūитđøwи вēgīиs07:00 09:03 11:17 14:02 14:27 15:00 15:07 15:08 16:34 17:22 17:45 18:59 19:00 19:02 19:05 19:21 20:?? 20:?? ??:?? 2006/12/6 āzūcēиāHace algo más de un mes, hablaba en Mediterranean de la extraña dependencia que hacia mí ha creado la Universidad Pompeu Fabra. Hablar de ella es como hablar de una parte de mí. Y es que, tal y como describo, si me levanto cada mañana es por y para ella. Y, sin duda alguna, parte de culpa en ello la tienen todos aquellos que son parte de ella, mis amigos. Y ella, y ahora no me estoy refiriendo a la universidad, es sin duda una de las culpables directas. "To me, fair friend, you never can be old -William Shakespeare, Sonnet 104 Arantxa. Azucena, la Poetisa. Mi clon. El ying de mi yang. Tan iguales, que incluso los sábados podríamos cambiarnos y nadie se daría cuenta. Yo bailando con un tutú rosa y ella... Bueno, dejemos los detalles para otro día. Pues eso, Arantxa, Arantxeta, Aránzazu. No puedo negarlo, esta chiquilla me trae loco (nota para los tergiversadores: esto no sale de la pura amistad, que os conozco). Estoy deseando llegar a clase, o más bien a la cafetería, cada día para verla, para hablar con ella. Es una de esas personas con la que hables de lo que hables, sabes que te lo vas a pasar bien y que vas a estar agusto. Tanto, tanto, que las horas parecen pasar mucho más rápidas de lo que en verdad pasan. ¡Y es que está chiquilla es dulce, dulce! Diría que un bombón, pero seguramente me saltaría con que "ella no es ni un adefesio, ni un bombón", así que se queda en Ferrero Rocher. Y hablando de chocolate... ¡Donuts! Hmmmm... Pero en fin, que me voy por las ramas de los árboles más altos. Decía que ella es dulce, pero además es amable, y simpática, y comprensiva, y buena. Quizás, incluso demasiado buena. Y es quizás, en tanta bondad, donde le daré, seguramente, el único punto negativo a la entrada. ¿Negativo? ¿Me he vuelto loco? No, no. Negativo. Y es que a veces hay que tener un pelín de maldad, o al menos saber cuándo decir no. Vale, ya está, volvemos a lo positivo. Como decía, da gusto hablar con ella, además de porque puede mantener una conversación inteligente (y no tan inteligente, ¡que nos lo digan a nosotros!), porque sabe escuchar como nadie y porque te da ese tipo de confianza con el que te sientes realizado, con el que te ves capacitado para salir adelante en todo y con el que olvidas todos tus miedos por un momento. Y es precisamente por ello por lo que me gusta tanto estar con ella y no por lo que dicen las malas lenguas. ¿Cómo nos conocimos? Realmente, durante el primer año no hablamos lo que se dice demasiado. Supongo que la presencia del uno pasó inadvertida para el otro y viceversa. ¿Quién me diría a mí que encontraría a una de mis mejores amigas en esa morena tan mona de aspecto más bien serio (nada más alejado de la realidad, jaja)? Y es que además de ser buena y de saber escuchar, ¡es graciosa! Sí, sí. ¡Y le gusta Shakespeare! ¡Y la representación! ¡Y...! Y para completar la oferta, es guapa, por mucho que ella diga que es normal. Ya sabes, o todos guapos, o todos feos. Y feos dijimos que no, ¿no? Pero bueno, en resumen, es una chica a la que vale muchísimo la pena conocer. Así que si tenéis la oportunidad, no la desaprovechéis. Toma ya, haciéndote publicidad y todo. No te quejarás, ¡eh! Así ya no tendrás que hacer amigos por la uni, porque los amigos te harán a ti. Uy, que paranoia. En fin, tú no sé, pero yo me entiendo. Y bueno, poniéndome ahora algo más serio (sí, puedo), la verdad es que de nuevo te tengo que dar las gracias por todo, por estar ahí en lo bueno y en lo malo. En los buenos, porque sé que si han sido buenos han sido, en parte, porque tú estabas en ellos. Y en los malos, por tener la santa paciencia necesaria para soportarme y, lo que es más, para comprenderme. Realmente, no puedo decir que haya pasado por muchos malos momentos últimamente, pero en todos los que he pasado, tú has estado ahí para darme consejo, para ayudarme, para apoyarme, para consolarme, para darme ánimos. Para todo. Y eso es algo que no sé si he sabido devolverte, algo que seguramente jamás pueda devolverte y que te estaré agradeciendo en ésta y en todas las vidas que la sigan. Porque espero, sinceramente, que el fin de la carrera no signifique el fin de nuestra amistad, porque como amiga no quiero perderte nunca y espero siempre, siempre mantener el contacto. Gracias, por estar ahí, por ser como eres. Que pensando, sinceramente, te quiero así, tal como eres y como sé que lo que haces te hace feliz (tributo a El Canto del Loco). Gracias. De nuevo y mil veces más, gracias. Ya, para acabar, que me me estoy poniendo pesado, decirte lo que tantas veces te he dicho últimamente: que no te mereces sufrir, que no mereces cargar con más preocupaciones de las que ya tienes. Tienes lo que tienes porque te has esforzado para conseguirlo. Sabes lo que tienes y lo que quieres. Y sabes que lo que digan los demás poco va a cambiar si tu voluntad sigue igual de fuerte que hasta el momento. Egoístas, envidiosos y demás personajes de baja calaña no deberían suponer un obstáculo en la carrera que supone la felicidad. ¿Qué más da lo que digan si sabes que tienes motivos para ser feliz? En serio, no te hace ningún bien preocuparte por ese tipo de cosas que tú y yo sabemos, así que quiero que me prometas que no estarás triste, ni preocupada, por ello. Y ya sabes que si no es posible, que si los demonios te siguen atormentando, que cualquier cosa que necesites, yo estaré aquí. Siempre. Y, bueno, supongo que aquí acaba la entrada que desde hace tanto tiempo venía prometiéndote y que he tenido la poca vergüenza de dejarla hasta ahora. Supongo que ella (ahora me vuelvo a referir a la Pompeu), tiene en parte la culpa. Trabajos y tal... Vale, no es excusa. No tengo perdón, jaja. En fin, solo me queda decirte que no cambies nunca, y que si lo haces sea para mejor, aunque dudo que aún mejor sea posible. Mil besos, Arantxa. 2006/12/3 đøūвт¿Te acuerdas de cuando decía que jamás podría tener una relación con nadie de la universidad? ¿Te acuerdas de cuando decía que para mí eras una amiga y nada más que una amiga? ¿Te acuerdas de cuando me ofendía por según qué comentarios de la gente acerca de nosotros? ¿Te acuerdas de cuando decía que para mí no existía más que una mujer en el mundo y que se encontraba a bastantes kilómetros de distancia? ¿Te acuerdas de cuando hacía según qué comentarios acerca de ti y de mi y decía que no iban en serio? ¿Te acuerdas de cuando decía que estaba bien solo? ¿Te acuerdas de cuando decía que no quería saber nada de mujeres por el momento? ¿Te acuerdas de cuando decía que no me pasaba nada, que estaba bien, que nada me preocupaba? Mentía. |
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