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2007/2/17 тнē тяūтн āвøūт āитāяēsAhora todo encaja. Quién iba a decir que una cosa tan insignificante fuese la pieza de la que dependía todo el resto de piezas del rompecabezas. Un rompecabezas que explica mi obsesión por Antares. Yo, que nunca creí en dioses, he encontrado la verdad en un ídolo. Estaba ahí, ante mis ojos. Simplemente, estaba buscando en el lugar incorrecto. ¿Confundí quizás Aldebarán con Antares? Seguramente, pues ambas son bellas, muy bellas. Quizás las dos estrellas más bellas que he visto jamás. ¿Lloraba entonces Anubis por Aldebarán? ¿O lo hacía por Antares? La herida era fruto de Antares, de eso no cabe duda, pero Anubis buscaba respuestas en Aldebarán. Y quizás llegó a amarla más de lo que jamás ha amado a Antares. Pero Aldebarán se consume más y más, con el tiempo, y pocas esperanzas guarda el chacal de volver a ver su luz, de sentir su calor. Y, aún así, la seguirá amando por siempre jamás. Más o menos de lo que pueda amar a Antares, pero la seguirá amando. El problema es que para él Aldebarán nunca dejará de ser Antares. 2007/2/14 тнē sēĉяēт fīłēs (III)Esto es a lo que me dedico en las clases de traducción literaria (ay, como echo de menos la literatura de primero) en un día de San Valentín: "More heartcore than ever. Nosotros, los que vemos arte en la destrucción. Mana hoy a borbotones la sangre de mi corazón. Mancha primero el puñal, luego la blanca porcelana de la bañera. No me han asesinado, no me he suicidado. Solo un accidente, un terrible accidente al que me exponía desde el momento en que vine al mundo. Sabía los peligros que entrañaba el nacer y, sin embargo, me arriesgué. Quizás porque ansiaba respirar el aire contaminado o contemplar el arte de la destrucción. Sí, la gloria de la destrucción." Pues eso. Ah, y que no me entere yo de que no leéis lo último de Mediterranean. 2007/2/7 āиøтнēя wøяłđDuele demasiado escribir palabras en el aire y, sin embargo, las escribes. Sabes que quizás nadie las leerá jamás. Sabes que lo que digan o dejen de decir poco importa, porque al fin y al cabo no son más que eso, palabras. Palabras que dicen mucho de ti, y de lo que te rodea. Pero nadie ve nada. Palabras que tienen mensajes distintos para cada una de las personas que las lea. Palabras que poco o nada pueden hacer para que las cosas vayan en la dirección que quieres que vayan. Si el viento no sopla a tu favor, no te ayudaran a navegar. Solo serán una carga más. Y lo sabes porque cada día nadas a contracorriente, entre la marea de gente que todos los días toma la calle sin un objetivo concreto, simplemente por andar en tu contra. Todos y cada uno de ellos, y a la vez ninguno, te tiene en cuenta. Mírala. Ha pasado por tu lado y ni siquiera se ha parado a mirarte. Parece que ni siquiera te ha visto. Tú lo has hecho, te has girado. ¿Y para qué? El tuyo y el suyo son caminos diferentes. Solo con observar su cara sabes que ella tiene sus propios objetivos, sus propios sentimientos. Del mismo modo que tú no necesitas las palabras, ella no te necesita a ti. Camináis por senderos opuestos. Mira al frente. Sigue tu camino. Sin duda, mundos diferentes. 2007/2/6 иēяđs¿Cuánto tiempo ha pasado ya? Se cumplieron dos años el pasado mes de Diciembre, creo. Dos años. Y en tanto tiempo, nada. Es increíble. Nada de nada. Celos, envidia, rabia. Me importa una mierda lo que sea. Como si quiere ser esquizofrenia. Dos putos años. ¿Pero cómo coño se come eso? Ah, cierto. Ahora me acuerdo. Orgullo, bonita palabra. Soy yo quien debe comerse el orgullo. ¿Los demás? Ah, ellos son diferentes. Al menos eso parece. ¿Debo yo tener más en cuenta lo que digo que los demás? Tened cuidado, chicas, que ya no tiro la caña al hablar. Ahora tiro el buque pesquero entero. En cambio los demás solo bromean. En fin. Que os follen. "Follar", bonita palabra que últimamente se repite demasiado en esta bitácora. Uy, mejor no lo digo muy alto, que seguro que me arrestan por intento de violación. ¿Queríais seriedad? Tranquilos, tendréis dos tazas. Putos críos. 2007/2/1 яāzzмāтāzzLa luz blanca intermitente es la única muestra de que todavía existe el movimiento. O, más bien, de que el tiempo jamás ha dejado de existir. Miles de colores, cientos de formas moviéndose alrededor y veinte o treinta personas sin consciencia sobre nada que no sea el ritmo al que sus cuerpos se están moviendo. Juliette Lewis berrea su carismático "que te follen" en los altavoces. Y mi cuerpo contra el tuyo, mis labios acariciando tu cuello y tu respiración haciéndose más y más intensa contra más perfila mi mano tu cadera. Razzmatazz. Apolo. ¿Qué más da el lugar? |
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