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2007/3/27 āgāīиEl edificio explotó con una violenta sacudida. El estruendo se vio pronto ensordecido por el incesante murmullo de las llamas, entre las que se dibujaba una silueta humana. Andaba con paso firme y uniforme, sin prisa. Parecía no haberse sorprendido por el incidente. Llevaba los ojos entrecerrados, con la mirada puesta en el suelo, y su semblante reflejaba una mezcla de distintas emociones. El cabello le caía sobre la cara hacia un lado, cubriendo cicatrices muy anteriores a la explosión. Cuerpo atlético, ni demasiada masa corporal, ni demasiada masa muscular. Más cicatrices. Entre todas, una, en su brazo derecho a la que guardaba especial cariño. Pero sus ojos, su pequeños ojos negros, resaltaban por encima de cualquiera de sus rasgos. Entrecerrados, se ha dicho, pero impactantes. El rojo fulgor del fuego a sus espaldas brillaba con especial fervor en sus pupilas. Sonreía. 2007/3/23 wēāκиēssHoy el mundo me ha dado la espalda. No llego a entenderlo, quizás porque mi cabeza sigue dibujando formas extrañas de colores múltiples debido al reciente estado de somnolencia. Odio esta sensación. No tengo frío, pero lo siento, y tengo miedo, demasiado miedo a lo que pueda suceder a mi alrededor. Tengo unas ganas irrefrenables de llorar, y sin embargo no lo hago. No quedan lágrimas, todas las gastó el sueño. Siento que mi cuerpo pesa diez veces más de lo normal, y que la carga que supone mi alma es insoportable. Y mayor, y más pesado aún, es mi agotamiento. Estoy anclado al fondo del mar de hierro y encadenado con los contratiempos y las artimañas de la vida. No los busco, es más, ni siquiera me interesan, pero ellos parecen estar empeñados en buscarme. Si no me bastaba ya con participar en todos y cada uno de los problemas del mundo a mi alrededor, ahora encima se me culpa por crimenes que no he cometido. Si esto sigue así, no sé si tendré suficientes fuerzas para continuar. Parece que estoy destinado a perderlo todo de nuevo. 2007/3/22 ēŝтūđîā 2007"Estudia, nueva denominación del Saló de l’Ensenyament, reune del 21 al 25 de marzo de 2007 toda la información, recursos y servicios para elegir la mejor opción educativa. PD. Ídem al año pasado. Estaré en el stand de la Universidad Pompeu Fabra los días 24 y 25 por la mañana. ¡Pasaos a verme! 2007/3/21 вēēи đяøwиēđ ā тнøūsāиđ тīмēsNos dirigimos al unísono hacia nuestro destino final. Nadie antes o después, sino todos a la vez. Cogidos de la mano y con paso firme y uniforme avanzamos hacia la destrucción. Poco importa lo que piensen nuestras mentes, poco si amamos la vida o si nuestro mayor deseo es librarnos de ella. En el camino estamos todos sometidos a la gran mente colmena. Buscamos el fin, y solo el fin. Es nuestra única meta. No hacer perdurar la especie, ni ayudar a la curación de la herida del planeta, sino llegar hasta el fin. Y lo conseguiremos. Quizás el planeta jamás cese en su llanto, pero nosotros lo haremos. ¿Quién sabrá de nosotros cuando desaparezcamos, cuando los libros de historia se hayan difuminado en el tiempo? ¿Quién se acordará de aquellos pobres infelices que se dedicaron a escribir con tinta invisible en la gran página en blanco de la vida? Nadie. Tiempo hará desde que las lágrimas en las que nos ahogamos se secaron. 2007/3/19 ēł cøłēccīøиīsтā đē мīяāđāsAlto se elevan las llamas, arde al fin la ciudad. El rojizo tono que cubre el cielo es el único color que puedo reconocer, el único que puedo recordar. Nada es ya lo mismo. Debería ser feliz, porque al fin y al cabo esto es lo que quería. No lo soy. Vivir en la ignorancia me mantenía feliz. Ahora la noche ha perdido todo su encanto. Ya no hay color, ya no hay fuerzas, ya no hay vida. Antes pasear bajo la luna, extasiado por el efecto de la eterna felicidad, era lo poco por lo que todavía vivía. Nadaba en la oscuridad, entre luces halógenas y neones. Entonces muchos se dedicaban a cazar sonrisas, y a dejarlas escapar. Yo me dedicaba a coleccionar miradas. Miradas de complicidad, miradas de odio, miradas cargadas de tristeza... Cualquier tipo de mirada. En especial, miradas tiernas, cargadas de pasión, que guardaba en una vitrina, lejos de donde pudieran robarlas. Y hace tiempo que las deje escapar. Ahora ya no quedan miradas. O, por lo menos, no logro encontrarlas. Quizás porque ni siquiera yo tengo ya fuerzas para sonreír. 2007/3/18 đīē łīκē ā jācκāł—Es la hora. La voz de megafonía lo inquietaba. Más que eso, le molestaba. Ya no solo por el hecho de que lo despertara veinte minutos después de que hubiese podido coinciliar el sueño, sino porque su tono le resultaba familiar. Quizás porque sonaba tan estropeada como los musculos de su entumecido cuerpo. Estaba exhausto. Cansado no solo fisícamente, sino cansado de todo. De la rutina, de la noche, de la muerte. Supuso que era algo normal en la vida de un asesino. Jericó se levantó. Sus pesadas botas negras golpearon el suelo con un horrible estruendo para verse pronto cubiertas por el largo abrigo negro. Pelo corto y oscuro, tal como exigía aquél que jamás se dejó ver. Se sentía confuso, desorientado. No recordaba nada de lo que había hecho después de salir y antes de volver a entrar en su pequeño habitáculo, que bien pasaría por una celda. No le importaba. Se dirigió a la pequeña ventanilla, donde aquella diminuta mano, perteneciente a una figura sin rostro, le proporcionaría el papel con las órdenes. Y así fue. Nunca nada era diferente. Un pequeño sobre, con un disco de datos y una cuartilla doblada en su interior. Papel reciclado. SUJETO: <undefined> El mismo motivo. Seguramente el sujeto no aparecía en las órdenes por motivos de seguridad. Jericó volvió a su pequeño habitáculo, se implantó la conexión neuronal e introdujo el disco de datos en su monitor personal. Bueno, así lo llamaban, pero él sabía que de personal no tenía nada, ya que todos sus movimientos estaban monitorizados y controlados por los ayudantes de aquél que jamás se dejó ver. El monitor zumbó. Nunca se acostumbraría a aquel dolor infernal. Miles de imágenes recorrieron la conexión neuronal para acabar implantándose en la memoria a largo plazo de Jericó. Una cara se repetía en todas ellas. Anubis. Un pequeño cursor parpadeaba en el monitor. La encriptación debía ser compleja, pues dos segundos era un tiempo de carga excesivo. Al parecer, el disco de datos contenía un mensaje cifrado, perteneciente a una dirección sospechosa, que había sido interceptado unos minutos antes. DE: liberation.transmission@free-europe.net#id=300605 De nuevo esa dirección. Nadie había logrado encontrar nunca a su propietario. La dirección física cambiaba de coordenadas con cada envío y no había indicios de una redirección virtual. El dominio ni siquiera aparecía como registrado. La dirección del destinatario también era la misma. Anubis. El archivo adjunto era un acceso directo hacia ninguna parte. El mensaje no decía nada a Jericó, era tan ópaco como la placa que cubría la ciudad. No había nada en aquellos datos que pudiese llamarle la atención. Bueno, casi nada. El número de identificación permanente no había sido registrado en ningún envío en toda la historia de la Globalización y, sin embargo, se repetía día tras día. Curiosamente, coincidía con el número de identificación de la ley que el sujeto había quebrantado. Trató de recordar qué decía aquella ley. Ah, sí. Era una ley inmediatamente posterior a la Reclusión. Pero qué más daba. Poco le importaban a él los motivos. No era su problema, sino el de ellos. Él simplemente se dedicaba a impartir los castigos. Y el único castigo existente entonces era la muerte. Cogió su arma y salió de la oscuridad del cuartel para caer en la penumbra de las calles. La placa no dejaba pasar el sol. Sabía dónde encontrar a Anubis. Sabía lo que haría cuando lo tuviera frente a él. Sabía que Anubis moriría. Y sabía lo que éste diría segundos antes de morir. —Muero cada día por un error que jamás debería haber cometido. Amar y no ser correspondido. 2007/3/17 вяēāκ søмē нēāятsCuando se ama se sufre. Cuando se ama se siente el dolor. Cuando se ama se llora. ¿Ves la forma en la que llora? ¿Sientes el calor de sus lágrimas, la tristeza que que inunda poco a poco el vacío que ha dejado en su corazón? Él jamás podrá darle lo que se merece. Tú sí. Y sin embargo lo ama a él. Lo ama por que le ha roto el corazón. Sabe que jamás podrá tenerlo, sabe que jamás podrá ser como lo desea y por eso lo ama. Por la ilusión, por la fantasía. Porque ve en él una realidad que solo existe en su mente. Y nunca verá que tú la amas, nunca verá que tú puedes darle todo lo que quiera y más. Nunca verá que podrías morir por ella si te lo pidiese. Cuando llore, solo te querrá para secar sus lágrimas. Nunca serás más que un amigo. Y resistes, sientes que el cielo se cae sobre tu cabeza cada vez que ella está con él, pero solo quieres su felicidad. Resignarte o morir. O resignarte y morir. Ella lo ama a él. Tú no eres nada más que el amigo con el que contar en los momentos difíciles. Créeme, tienes que aprender a romper corazones. Good Charlotte - Break Apart Her Heart "When you call she doesn't answer, when you write she doesn't answer. As he follows him around like you follow her around, There's something I don't understand. Can't you see the way she's crying? Don't try to understand. Can't you see what you've done? I don't understand this cruelty. 2007/3/15 fīяēFuego. El cuerpo de bomberos no consigue dominar las llamas. Calor, humo, falta de aire. El techo se desprende, la pared cae, un bombero muere sepultado. Mi única salida se ve obstaculizada por más llamas. Voy a morir. Un golpe de suerte: el suelo se desploma, el camino queda libre. Una ventana, una salida. Llego, estoy cerca, muy cerca. ¿Gritos? No puedo huir, no debo huir. Echo abajo una puerta y el suelo se hunde tras de mí. Adios a mi única salida. Un momento, otra salida. Más gritos, a izquierda. Más gritos, a derecha. Ella... Y ella. El tiempo pasa, la muerte llama a la puerta, impaciente por entrar en la fiesta. ¿Izquierda o derecha? No puedo, no quiero. Ambas. No, no hay tiempo. Izquierda. No, derecha. ¿Por qué? Las paredes se desmoronan sobre sí mismas. Los gritos no cesan. Lo tengo. Me lanzo a las llamas, en el centro. Cuando no es posible elegir entre la esperanza o la felicidad, lo mejor es morir. 2007/3/10 øиē łāsт sāłūтēLlueve de nuevo. Un cielo de color grisaceo tiñe oscuras las ya negras calles. Y, aún así, la luz vive y se filtra por las rejas de la ventana por la que días llevo mirando. Las cuatro paredes entre las que me encuentro se estrechan más y más a cada segundo. La asfixia se apodera de mí por momentos, y entonces la brisa del exterior me devuelve a la vida. El suelo está cubierto de agua. No de lágrimas, ni de sudor, ni de sangre, sino de agua. He recorrido el metro y medio que separa un extremo del otro veces incontables. He probado la dureza y frialdad de todos y cada uno de los rincones. He golpeado las paredes en busca de una salida, por pequeña que fuese, pero lo único que todavía me comunica con el exterior es la ventana, cuyas rejas me impiden ser libre. No es una prisión. Ojalá. Solo es mi pequeña habitación. øвłīvīøиNo longer can I see the light. No longer can I fight the dawn. I've been down thousand of times, and I rised again thousand more, but now. I've surrendered to despair and I'm now chained to insanity. The time, my time is running out. No longer will I see the light, but the pain, the scars, the suffer. My body is a book which talks about war and cruelty. I fought for those who had fallen. I lost my freedom, even my life, for them. I haven't slept for years. I haven't dreamt for days. And I haven't lived for hours. And that's the way I've been paid - oblivion. 2007/3/7 wøяłđ wīđē wāяLlega un momento en el que la guerra se vuelve demasiado cruel y sanguinaria, incluso para aquellos que vemos en la violencia el arte de la expresión. Un momento en el que el derrotismo se apodera de las almas de aquellos que no durmieron por combatir. Cuando la recompensa de caminar día y noche, luchando contra viento y marea, es solo rencor y desánimo, entonces, solo entonces, es cuando uno llega a plantearse el por qué hace las cosas. ¿Por qué matar? ¿Por qué luchar? Nada queda por defender, nada salvo el orgullo... ¿Y qué es el orgullo cuando se ha perdido todo lo demás? Nada. Las cicatrices en nuestro cuerpo no son trofeos, ni marcas que con honor mostrar a los nuestros. No, sirven solo a recordarnos las lágrimas que se vertieron. Que vertimos. Y aquellos que además derramamos la sangre de los inocentes tenemos lo que merecemos: el pesar, la angustia y la impotencia. Seguiremos luchando y nuestras lágrimas serán sangre solo cuando hayamos entendido que somos nuestro propio enemigo. 2007/3/5 тø vāиīsнNo sé de qué sirve soñar. Nunca lo he sabido. La única explicación que puedo darles es el dolor. Más que nada, por el hecho de que muestren cosas que por más que desee sé jamás van a ocurrir. ¿O es que acaso alguien puede creer que un sueño puede hacerse realidad? Los sueños no son más que vestigios de lo imposible, sentimientos reprimidos que rozan el límite entre la locura y la ebriedad. No nombro la sobriedad, o la cordura, porque sé que realmente no existen. ¿Acaso debo creer que algún día me acercaré por detrás tuyo, rodeando tu cintura con mis brazos y te besaré el cuello, susurrándote al oído lo mucho que te quiero? ¿Y que entonces tú me mirarás a los ojos y me besarás en los labios? Más bien creo que ese momento no llegará jamás, y que una vez acabe todo, una vez llegue el momento de la separación para todos nosotros, desaparecerás. Y así lo haré también yo, desaparecer para pasar a ser parte de un breve episodio en el libro de tu vida. Ni tan siquiera como una frase completa, sino como una simple referencia. Muerte al romanticismo. 2007/3/4 мøøивēāм"Last night I tried to look at the moon and I saw nothing but you.. Then I woke up by the sea." He dormido dos horas esta tarde y me he levantado sobresaltado, cubierto de sudor. Es la misma sensación que tuve ayer, y antesdeayer. He descartado todas las hipótesis, todas las absurdas teorías que nada tienen que ver con mi concepto de realidad, y solo ha quedado en pie la más antigua de ellas, la que presagia el peor de mis temores. Una corazonada. Y hoy ha retumbado bajo mi pecho con especial fervor. Tiempo llevo sopesando la posibilidad de que, efectivamente, se me oculta algo que nadie quiere que sepa, para no dañarme, para no herir mi ya maltratado corazón. Pero ese tal nadie no sabe que veo más de lo que quiero ver, que veo más allá de lo que no se ve. En un principio, como corazonada. Después, como evidencia. Ahora, como obviedad. Las gotas de sudor en mi frente lo reflejan, como también reflejan lo bizarro de días recientes. He arrancado una sonrisa de esos labios que tanto me enloquecen. He participado en la demolición de un imperio. He disfrutado de la temprana brisa marina, pronto, por la mañana. He sonreído al Mediterráneo y el Mediterráneo me ha devuelto la sonrisa: de nuevo, con un nombre de mujer. No un nombre nuevo, no. Un nombre conocido. He vivido en tres días la vida que en meses había renunciado a vivir. Sin motivo. O quizás por el influjo lunar durante un eclipse total. иøw ī đø fēēł łīвēяāтēđ
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