Salvador 的个人资料fūятнēя тнāи тнøūgнтs日志列表网络 工具 帮助
2007/5/29

иēw иøīsē

La vida sonríe a aquellos que primero le han sonreído a ella. No a los héroes, no a los que contribuyen en labores humanitarias ni a los muy generosos con la pobreza, sino a los que realmente han vivido o han sabido vivir. El camino de la felicidad es un mero eslogan publicitario. Pocos son aquellos que nunca habían sido. Son partícipes de un juego donde la muerte es el único contrincante, y tienen el valor necesario para mirarla a los ojos, mientras la siguen desafiando. Ellos no luchan, sobreviven. Herederos del arte urbano, adictos a la adrenalina. No aman, no odian, no sienten. Visten una felicidad carente de vida, de emoción, pero igualmente felicidad. Impulsados por el riesgo, extasiados por el cansancio, buscan la meta en la extenuación. Su medio es el ruido, la algarabía de las grandes metrópolis donde no son especiales, donde no se sienten especiales. Son solo uno con el resto, parte de un todo donde aquel que se cree más individual, más contaminado está por el colectivismo. Ellos son felices, sin más.

2007/5/15

pīcāsā


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2007/5/3

тнē fāłł øf āитāяēs

Cuando todo acabó, Anubis fue condecorado con la medalla de la perseverancia y la soledad. No sabía si la merecía, pero sin duda la deseaba. Al fin y al cabo, aquellas eran sus mayores virtudes. Cuando la condecoración estuvo colgando de su pecho, entonces comprendió que aquello era todo por lo que había luchado. Había creído que Antares, su Antares, era la herida que le recordaba el dolor por el que creía buscar venganza. Pero Antares, la verdadera Antares, jamás le había interesado. Y Aldebarán... Bueno, de Aldebarán, aquella que siempre creyó su Antares, jamás volvió a saber. De poco servía escrutar el cielo día y noche, noche y día. Su luz se había apagado y nunca, jamás, volvería a sentir su calor. Quizás llevaba apagada mucho más tiempo de lo que él creía, pero nunca lo había aceptado. Ahora posaba firme, mostrando con orgullo la insignia con forma de corazón en su pecho. Y en frente, justo ante sus ojos, un nuevo y hermoso horizonte que no tenía prisa por descubrir. El tiempo, ahora, era lo que menos le importaba.


2007/5/2

мāy

Nunca antes pude disfrutar de sonrisa tan bonita junto al Mediterráneo. Más importante aún, una sonrisa por y para mí, producto de palabras sin sentido y de ingenio sin razón. De contenido superfluo, sí, pero de candidez y belleza sin igual. Palabras como complemento a una mirada que no diré única u original, ¿pero acaso eso importa si su ternura y su calor mantienen la ilusión? Una sonrisa, que es lo que aquí atañe, que me ha hecho ver, o más bien descubrir, lo dulce que puede ser la tristeza. Dulce como un caramelo que amarga con su acidez, pero que se disfruta con la esperanza de encontrar la suavidad al final. Me encuentro de nuevo ahora en plena ascensión a la cumbre de lo emocional. Y si al pasar las nubes vuelvo a caer no me importará, pues sé que volveré a subir, quizás con el doble de fuerza, quizás hacia una cumbre más alta, pero supongo que jamás, y digo jamás, con tanta ilusión. En parte, seguro, por el hastío y la perseverancia de anteriores ascensiones. En parte, también, por la imposibilidad lógica que supone el encontrar a alguien que no solo complementa, sino también completa, y no por ello se pierde la igualdad necesaria para unir, ni se une tanto como para amar. Sea cual sea el motivo, sea realidad o sea resignación, mi situación actual la definen dos palabras: felicidad.