Salvador 的个人资料fūятнēя тнāи тнøūgнтs日志列表网络 工具 帮助
2007/7/30

тнē sēĉяēт fīłēs (IV)

Tengo que reconocer que este verano no escribo tanto como he escrito en otras ocasiones. Seguramente, por que mi serenidad es mucho más estable este año, pese a la gran cantidad de adversidades que me asolan. Supongo, además, que en plena ascensión hacia la madurez moral e intelectual, a la que aún me quedan años por llegar, empiezo a entender ciertas cosas y a desestimar preocupaciones que no dejan de ser secundarias y que carecen de importancia. En ese sentido, he alcanzado un nivel de comprensión que muchas personas son incapaces de conseguir en toda una vida. Me encuentro, como ya he comentado en otra entrada, en un medio etéreo entre la ignorancia y el desconocimiento, caracterizado por la completa integración de la despreocupación en el perfeccionismo, y viceversa. Nada es demasiado importante y nada carece totalmente de relevancia. Han de tenerse en cuenta todos los posibles aspectos a considerar y desestimar aquellos que carezcan realmente de una cierta fiabilidad o cuya falta de validez sea totalmente obvia sin llegar al extremo de caer en la obsesión, la tozudez y la extrema perseverancia. Y es, precisamente, este estado el que me lleva a escribir cosas como esta, escrita el pasado diecisiete de julio, a seis días de mi cumpleaños:

"Ando más de diez horas por interminables playas de arena blanca. Recorro en bicicleta calles desconocidas, imposibles, abandonadas. Nado entre ríos de gente a la que nunca he conocido, ni he dirigido palabra tampoco. Lucho contra una ola de calor sobre una tabla de orgullo y ambición. ¿Y para qué? Para nada. No busco reconocimiento, ni fama, ni siquiera escuchar mi nombre. No me mueven ni la codicia, ni el ansia de poder. Tampoco me empuja nadie, ni me obliga. Y por supuesto nada busco al acabar todo. El sol es recompensa suficiente."

Podría tildárseme de egocéntrico, de engreido e incluso de aspirante a egregio. No me importa. Ahora mismo, solo me importa sentirme bien conmigo mismo y buscar un sustituto temporal a todas las preguntas que no tienen respuesta. Y que seguramente jamás la tendrán.

2007/7/20

тīēяяā đē иāđīē

Escribo esto desde el umbral entre la ignorancia y el desconocimiento, donde la felicidad y la tristeza se ven exaltadas aún en su mínima manifestación. Muchos llaman a esto depresión o crisis. No saben de lo que hablan. Se ven invadidos por el miedo a lo desconocido, los atemoriza la enormidad y la magnificencia de los sentimientos aquí presentes. No pueden ver más allá, pues la impotencia les ciega. No saben que si resisten al derrotismo podrán contemplar la belleza de un sentimiento tan real, tan frío y tan altivo como la felicidad, ensombrecido solo por falsos atisbos de una tristeza producida por pensamientos erróneos e ideas inducidas por la oscuridad presente en todo corazón. La soledad, la incomprensión y el sentimiento de menosprecio son solo compañeros en un viaje desde la Tierra de Nadie hasta las Puertas del Cielo, donde toda compañía es bienvenida. Y necesaria.

2007/7/15

īt's đīffīcūłt tø łøvē yøū

No creo que haya mucho más que decir.

Elefantes - Tan difícil como amar

"Tan difícil como amar,
es conseguir desplazar
la impaciencia al plano seis.
Que las prisas solo son
trabas donde el corazón
se acostumbra a despistar.

Como un trozo de papel
donde escribo que el de ayer no era yo.

Como tu sonrisa.
Como un tren que pasa a toda prisa, amor.
Como la melodía de aquella canción,
donde aprendimos que es mejor
bajar la guardia y el rencor
a un lado desplazado, atado en un rincón.

Tan difícil como amar
es sentarse a transformar
sufrimiento en comprensión.
Que el enfado inferior
en cuestiones de valor,
al sutil arte de amar.

Como piedras que al rodar
van limando su aspereza y rugor.

Como tu sonrisa.
Como un tren que pasa a toda prisa, amor.
Como la melodía de aquella canción,
donde aprendimos que es mejor
bajar la guardia y el rencor
a un lado desplazado, atado en un rincón.

Como tú y como yo.
Como el amor que nos une a los dos.
Más sencillo, mejor."

2007/7/9

føtøløg


Mediterráneo, o el arte de destruir Fotolog

Pulsad sobre la imagen.


2007/7/5

тнīs īs łāиđ øf иøвøđy

Ni el odio ni la ira pueden acabar con esta eterna felicidad. He matado al ego, le he obligado a marcharse y he aprendido a vivir con mis temores, con mis defectos y con mi tristeza. Y, sobre todo, con mi orgullo y mi prepotencia. Sé que por más que los oculte están ahí, forman parte de mí, y que sacarlos al exterior no tiene por qué suponer ser menos feliz, o gustar menos a los demás. Que cada uno me acepte por como soy, que olviden la máscara con la que creí podría sobrevivir a un entorno al que sabía no correspondía. Una máscara que no ha hecho sino entristecer cada uno de mis días y que se ha fundido en mi personalidad para volver a moldearla, creando así un monstruo al que me ha costado meses abatir. Demasiado miedo a levantarme por las mañanas y mirarme al espejo para ver a alguien a quién nunca antes había visto, a quien puedo jurar no conocer. Pero ahora esa máscara ha caído, y todo ha vuelto a su lugar. O casi todo. Por suerte, o por desgracia, muchas de sus cualidades se han quedado clavadas bajo mi piel como astillas. Extroversión, sociabilidad y valentía son tres de mis preferidas. Jamás he sido como habéis creído. Ninguno de vosotros ha llegado a conocerme. Nadie. Pensadlo, muchos ni siquiera sabéis acerca de mi vida fuera de vuestro propio entorno. ¿Alguno de vosotros podría decir qué hago por las tardes cuando no se sabe de mí? ¿Alguno puede demostrar que sean ciertas todas las cosas que cuento acerca de mí? ¿Alguno, solo alguno, sabe realmente qué siento o por quién lo siento? Nadie. La realidad se ve desdibujada siempre por las apariencias.