Salvador 的个人资料fūятнēя тнāи тнøūgнтs日志列表网络 工具 帮助

日志


2009/11/22

иø нēāvēи, płēāsē

No more tears for you.
No more tears, I say.

There's no reason to go on.
No hope in this stand-alone parade.
If there's no you and me, why keep fighting?
Why acting we can live this way forever?

Everything has changed,
everything will change.

And I don't want you to drive me insane.
Stop talking about yourself at once.
I don't want to drive myself insane.
Please, shut up, I don't want this... Again.

If you have ever trusted me, please, shut up.
If you have ever thought of me, please, shut up.
If you have ever loved me, please, shut up.
If you have ever been my friend... Please, shut up!

Everything has changed,
everything will change.

And I don't want to go through this again.
No more tears for you, I say, no more tears.
Being by your side feels so fucking wrong.
So say goodbye, I'm already gone.

I would like you to realise I'm here.
I would like you to ask me how I'm feeling tonight.

2009/11/16

øłīмpūs

Retirado el broche que la sostenía, la túnica de la diosa se deslizó sobre sus hombros y cayó al suelo, dejando al descubierto su perfecto cuerpo. Una temblorosa Atenea se ofrecía en todo su esplendor sexual al mortal, quien bajó la mirada unos segundos para observar los perfectos pechos de la última entre los dioses e inmediatamente volvió a posarla en aquellos ojos grises de los que tanto tiempo había estado enamorado. Atenea se acercó lentamente al hombre y comenzó a desabrochar su camisa con una mano mientras con la otra buscaba sus partes más íntimas, pero ni el embriagador perfume de la ahora inerte Afrodita podría haber evitado lo que sucedió a continuación. El mortal clavó su espada en el pecho de la diosa con la mirada puesta todavía en aquellos ojos llenos de un miedo que pronto se volvería sorpresa y más tarde miedo de nuevo. El perfecto cuerpo desnudo de Atenea se desplomó a los pies de su propia estatua y el mortal se inclinó sobre ella para besarle los labios antes de que cerrase sus ojos por última vez. La sangre derramada de la última diosa anunciaba el nacimiento de un nuevo dios. Por primera vez, no hubo sonrisa alguna en su rostro.


2009/11/15

syиēsтнēsīāē

Formas, colores y sonidos se entremezclan en una inquietante sinestesia, producto de una ebriedad cuyo origen no me es ni desconocido, ni sorprendente. La vida es el más letal de los narcóticos. Todo y cuanto el Destino había dictaminado colapsa ahora en una inmensa espiral de incoherencia y caos. Cientos de nuevos recuerdos de diferentes épocas pasadas, presentes y futuras asaltan mi mente, difuminando la poca lógica que en ella pueda quedar. Por un instante, pienso que la persona de la que creo tener conciencia es únicamente un eco de una alternativa perfecta e imperturbable, sólo amenazada por el atisbo de irrealidad que supone mi propia existencia, pero la idea se desvanece al percibir la inestabilidad de semejante teoría, tan destructiva como la paradoja que desde hace tiempo tiene en jaque a mi cordura.

Lo único que me ata a esta vida es también el motivo que me empuja a abandonarla.

2009/10/13

нīтcнīкīиg

De nuevo, pasan de largo. Camino hacia atrás, con el pulgar levantado, en el arcén de una carretera en medio de ninguna parte. Llevo horas caminando y nadie se ha dignado a parar. Seguramente no se hayan percatado de mi presencia. El asfalto arde. Mi piel, también. Llevo horas viendo únicamente tonalidades de arena y carmesí. Me resulta extraño volver a recorrer de nuevo este camino perdido en el desierto. Por un motivo u otro, me veo obligado a retomarlo una y otra vez. Sigo con el pulgar levantado aún sabiendo que en años jamás se han parado a recogerme. En fin, dicen que la esperanza es lo único que se pierde. Quizás alguien pare. Algún día. Pero sí, es extraño... Extraño porque cada vez que encuentro un lugar donde detenerme y donde parece que formo parte de algo que nunca va a acabar algo me obliga a iniciar de nuevo la marcha. Y vuelta a empezar. Una y otra vez, la misma carretera, el mismo yermo baldío. Y nada más. O nadie más.

Supongo que este camino no acabará jamás. No importa.

2009/10/4

āłđēвāяáи

Abro los ojos.

Nostalgia y desconcierto se entremezclan en mi mente, creando una extraña sensación que me impide pronunciar palabra alguna. No importa. Nada que pueda decir en este momento podría tener significado. No sé cuánto tiempo llevo aquí, pero por el rojo infinito ante mis ojos supongo que es el atardecer de algún día cuyo nombre o número desconozco. El mar de septiembre baña mis pies y me susurra al oído palabras que no comprendo, ni comprenderé jamás, pero que me tranquilizan y despiertan del aturdimiento. Me incorporo para sonreírle, como siempre hago, y la brisa me arrebata la arena que una desgarbada camisa ha podido retener durante la inconsciencia.

Sólo una vez había escuchado tanto silencio. Y entonces no había razón para que me importase, pero ahora un extraño sentimiento entre felicidad y angustia me impiden razonar con claridad el por qué de mi presencia en este lugar, en este momento. Nada brilla ahora en el cielo, ni siquiera el sol, casi imperceptible ya en el horizonte. Supongo que así es como debe ser. Al menos no es muy diferente a como ha sido en todas las noches de los últimos meses que recuerdo. A decir verdad, ni siquiera estoy seguro de que quedara estrella alguna desde que Aldebarán se apagó.

Aldebarán... Aquella a quien durante tiempo llamé Antares y por quien tantas noches aullé a la luna. Jamás acepté la distancia, material o no, que nos separaba y aún menos el hecho de que llevara tanto tiempo apagada. De no haber sido por aquella pequeña estrella, que tan cálidamente brillaba, quizás aún hoy pensaría que Aldebarán sigue brillando y la aparición de la verdadera Antares hubiese pasado totalmente desapercibida. Ahora lo sé, pero entonces jamás hubiese imaginado que el daño provocado hubiese sido tan grande, tanto que ni el paso de los años, ni el brillo de tantas otras estrellas, hayan podido extinguirlo.

Después de Antares y de Altarf, después de Librae y de Ascella, después de la propia Aldebarán, Alrisha ha sido la última en apagarse, la única que me ha acompañado durante todo el camino y la única a la que no me hubiese importado no alcanzar jamás. Aquella a la que nunca logré conocer, a la que siempre pregunté quién era y de la que no obtuve respuesta. Aquella que, sin pedírselo o siquiera desearlo, iluminaba un camino que ahora vuelve a ser oscuridad. Un camino que el chacal no tenía inconveniente en recorrer, pero que el león se tendrá que resignar a recorrer. No puede ser tan duro. La oscuridad no puede doler tanto como duele la luz. Especialmente, cuando la luz proviene no del sol, sino de las estrellas que ahora ya no dibujan mi cielo. Su añoranza será sólo una reprimenda por los pecados cometidos. El verdadero castigo será saber que aún a pesar de Alrisha, el dolor lo causa y lo causará siempre Aldebarán. ¿Cuántas otras estrellas tendré que descubrir y dejar apagar por el recuerdo de una ilusión que jamás pasó de pura idealización, de simple amor platónico? Ninguna, por supuesto. Dejaré que la razón guíe mis pasos una última vez y buscaré mi destino allí donde nadie pueda encontrarme.

Éstas son, pues, las últimas palabras de Anubis, primero lobo, luego chacal y ahora león, sentenciado a caminar por la oscuridad en busca del perdón de las estrellas que dejó apagar.

Cierro los ojos. Al fin.

2009/9/29

łēøиēs

Desolación. Hastío y desesperación podían sentirse en el denso aire de tan descorazonadora escena. Descansaban en paz allí aquellos que en su día dominaron el mundo y lo perdieron todo por defender únicamente un frente ya perdido, entregado al enemigo por un traidor entre sus filas. Cayeron luchando hasta el final, murieron por aquello en que creían, por aquello que amaban. Grande fue el error de entregar su confianza, de mostrar su talón de Aquiles, a aquellos que creyeron más dignos y que resultaron ser el veneno que los dejó dispuestos a morir uno tras otro bajo el filo de la espada del Destino, presente ahora en el desolador páramo, regocijándose por las victimas cobradas. Y allí, frente a él, altivo y desafiante, el último León, consciente de su no muy lejana muerte, pero decidido a no caer hasta haber ganado la batalla. No tenía nada que perder. Nunca lo había tenido.

Sin tregua.

2008/11/16

яēcłūsīøи тяāиsмīssīøи

De: liberation.transmission@free-europe.net#id=151108
Para: <undefined> (envíado a todos los destinatarios)

Jamás la realidad había provocado semejante devastación. Nada, ni nadie, queda ahora en pie. Mi verdad, que no la realidad, se ha visto modificada por la sacudida hasta el punto de haber sido erradicada por completo. Sigo sin saber quién eres.

Punto y aparte. Fin de la transmisión.


2007/12/26

ēи ēł иøмвяē đēł fūēgø

—Has condenado a nuestra gente.

—He salvado a la humanidad.

—Sabes que eso no te excusa y que debes morir por ello.

—Sabes que no sin luchar. Si osáis desafiarme no solo os enfrentaréis a la oscuridad, sino también al fuego y al propio planeta. Moriréis uno a uno, cada uno de vosotros. Hombres, niños, mujeres. Nadie que pueda recordaros quedará en pie. Arrasaré vuestro pueblo. Lo reduciré a cenizas, hasta tal punto que nadie sepa que alguna vez existió.

Y así fue que las llamas se extendieron a lo largo y ancho de todo el poblado. Aquellos que creían poder huir encontraron a la muerte en el camino. Niños y mujeres sufrieron en la misma medida en la que lo hicieron padres o maridos y el eco de sus gritos es el único recuerdo de su existencia. Allí donde antes se levantaba un pueblo, ahora solo hay llano. Y el por qué no incumbe a nadie.

2007/11/11

тняēē yēāяs sнøūłđ нāvē вēēи ēиøūgн тīмē føя yøū тø gяøw ūp āиđ gēт øvēя тнīs

Para. Necesitas parar un rato para descansar y recuperar el aliento. Ésta no es una carrera que se gane o se pierda, sino simplemente en la que se corre. Y tú estás haciendo todo lo posible por llegar el primero, o al menos por creer que llegas el primero. Para. Si al menos supieses cómo dejar todo atrás no importaría cuánto o por qué corres, pero te empeñas en llevar contigo todo aquello que has encontrado en el camino. Aunque sabes que es una carga demasiado pesada. Que quizás es una carga inservible. Para. Ya que corres, al menos, mira hacia el frente. Ya has tropezado tres veces y puedes estar seguro de que volverás a hacerlo. No te engañes, no hay nadie que te siga, ni nadie que te observe. Menos aún, nadie que te espere y a quien has dejado atrás de manera involuntaria. Para.

Ya no tienes dieciocho. Tres años deberían haber sido tiempo suficiente para crecer y superarlo.

2007/9/2

иøт łīкē тнē øтнēяs

¿Qué pasa si te digo que no soy como el resto? ¿Y qué si te digo que no soy otro de tus juegos?

Foo Fighters - The Pretender

"Keep you in the dark,
you know they all pretend,
Keep you in the dark,
and so it all began.

Send in your skeletons,
sing as their bones go marching in... Again.
They need you buried deep,
the secrets that you keep are ever ready.
Are you ready?
I'm finished making sense,
done pleading ignorance,
that whole defense.

Spinning infinity, boy,
the wheel is spinning me.
It's never-ending, never-ending.
Same old story.

What if I say I'm not like the others?
What if I say I'm not just another one of your plays?
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

What if I say I'm not like the others?
What if I say I'm not just another one of your plays?
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

In time our soul untold,
I'm just another soul for sale... Oh, well.
The page is out of print,
we are not permanent...
We're temporary, temporary.
Same old story.

What if I say I'm not like the others?
What if I say I'm not just another one of your plays?
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

What if I say I'm not like the others?
What if I say I'm not just another one of your plays?
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

I'm the voice inside your head
you refuse to hear.
I'm the face that you have to face
mirrored in your stare.
I'm what's left, I'm what's right.
I'm the enemy.
I'm the hand that will take you down,
bring you to your knees.

So who are you?
Yeah, who are you?
Yeah, who are you?
Yeah, who are you?

Keep you in the dark,
you know they all pretend

What if I say I'm not like the others?
What if I say I'm not just another one of your plays?
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

What if I say I'm not like the others?
What if I say I'm not just another one of your plays?
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

What if I say I'm not like the others?
(Keep you in the dark)
What if I say I'm not just another one of your plays?
(You know they all... Pretend)
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

What if I say I'm not like the others?
(Keep you in the dark)
What if I say I'm not just another one of your plays?
(You know they all... Pretend)
You're the pretender!
What if I say I will never surrender?

So who are you?
Yeah who are you?
Yeah, who are you?"

2007/7/30

тнē sēĉяēт fīłēs (IV)

Tengo que reconocer que este verano no escribo tanto como he escrito en otras ocasiones. Seguramente, por que mi serenidad es mucho más estable este año, pese a la gran cantidad de adversidades que me asolan. Supongo, además, que en plena ascensión hacia la madurez moral e intelectual, a la que aún me quedan años por llegar, empiezo a entender ciertas cosas y a desestimar preocupaciones que no dejan de ser secundarias y que carecen de importancia. En ese sentido, he alcanzado un nivel de comprensión que muchas personas son incapaces de conseguir en toda una vida. Me encuentro, como ya he comentado en otra entrada, en un medio etéreo entre la ignorancia y el desconocimiento, caracterizado por la completa integración de la despreocupación en el perfeccionismo, y viceversa. Nada es demasiado importante y nada carece totalmente de relevancia. Han de tenerse en cuenta todos los posibles aspectos a considerar y desestimar aquellos que carezcan realmente de una cierta fiabilidad o cuya falta de validez sea totalmente obvia sin llegar al extremo de caer en la obsesión, la tozudez y la extrema perseverancia. Y es, precisamente, este estado el que me lleva a escribir cosas como esta, escrita el pasado diecisiete de julio, a seis días de mi cumpleaños:

"Ando más de diez horas por interminables playas de arena blanca. Recorro en bicicleta calles desconocidas, imposibles, abandonadas. Nado entre ríos de gente a la que nunca he conocido, ni he dirigido palabra tampoco. Lucho contra una ola de calor sobre una tabla de orgullo y ambición. ¿Y para qué? Para nada. No busco reconocimiento, ni fama, ni siquiera escuchar mi nombre. No me mueven ni la codicia, ni el ansia de poder. Tampoco me empuja nadie, ni me obliga. Y por supuesto nada busco al acabar todo. El sol es recompensa suficiente."

Podría tildárseme de egocéntrico, de engreido e incluso de aspirante a egregio. No me importa. Ahora mismo, solo me importa sentirme bien conmigo mismo y buscar un sustituto temporal a todas las preguntas que no tienen respuesta. Y que seguramente jamás la tendrán.

2007/7/20

тīēяяā đē иāđīē

Escribo esto desde el umbral entre la ignorancia y el desconocimiento, donde la felicidad y la tristeza se ven exaltadas aún en su mínima manifestación. Muchos llaman a esto depresión o crisis. No saben de lo que hablan. Se ven invadidos por el miedo a lo desconocido, los atemoriza la enormidad y la magnificencia de los sentimientos aquí presentes. No pueden ver más allá, pues la impotencia les ciega. No saben que si resisten al derrotismo podrán contemplar la belleza de un sentimiento tan real, tan frío y tan altivo como la felicidad, ensombrecido solo por falsos atisbos de una tristeza producida por pensamientos erróneos e ideas inducidas por la oscuridad presente en todo corazón. La soledad, la incomprensión y el sentimiento de menosprecio son solo compañeros en un viaje desde la Tierra de Nadie hasta las Puertas del Cielo, donde toda compañía es bienvenida. Y necesaria.

2007/7/15

īt's đīffīcūłt tø łøvē yøū

No creo que haya mucho más que decir.

Elefantes - Tan difícil como amar

"Tan difícil como amar,
es conseguir desplazar
la impaciencia al plano seis.
Que las prisas solo son
trabas donde el corazón
se acostumbra a despistar.

Como un trozo de papel
donde escribo que el de ayer no era yo.

Como tu sonrisa.
Como un tren que pasa a toda prisa, amor.
Como la melodía de aquella canción,
donde aprendimos que es mejor
bajar la guardia y el rencor
a un lado desplazado, atado en un rincón.

Tan difícil como amar
es sentarse a transformar
sufrimiento en comprensión.
Que el enfado inferior
en cuestiones de valor,
al sutil arte de amar.

Como piedras que al rodar
van limando su aspereza y rugor.

Como tu sonrisa.
Como un tren que pasa a toda prisa, amor.
Como la melodía de aquella canción,
donde aprendimos que es mejor
bajar la guardia y el rencor
a un lado desplazado, atado en un rincón.

Como tú y como yo.
Como el amor que nos une a los dos.
Más sencillo, mejor."

2007/7/9

føtøløg


Mediterráneo, o el arte de destruir Fotolog

Pulsad sobre la imagen.


2007/7/5

тнīs īs łāиđ øf иøвøđy

Ni el odio ni la ira pueden acabar con esta eterna felicidad. He matado al ego, le he obligado a marcharse y he aprendido a vivir con mis temores, con mis defectos y con mi tristeza. Y, sobre todo, con mi orgullo y mi prepotencia. Sé que por más que los oculte están ahí, forman parte de mí, y que sacarlos al exterior no tiene por qué suponer ser menos feliz, o gustar menos a los demás. Que cada uno me acepte por como soy, que olviden la máscara con la que creí podría sobrevivir a un entorno al que sabía no correspondía. Una máscara que no ha hecho sino entristecer cada uno de mis días y que se ha fundido en mi personalidad para volver a moldearla, creando así un monstruo al que me ha costado meses abatir. Demasiado miedo a levantarme por las mañanas y mirarme al espejo para ver a alguien a quién nunca antes había visto, a quien puedo jurar no conocer. Pero ahora esa máscara ha caído, y todo ha vuelto a su lugar. O casi todo. Por suerte, o por desgracia, muchas de sus cualidades se han quedado clavadas bajo mi piel como astillas. Extroversión, sociabilidad y valentía son tres de mis preferidas. Jamás he sido como habéis creído. Ninguno de vosotros ha llegado a conocerme. Nadie. Pensadlo, muchos ni siquiera sabéis acerca de mi vida fuera de vuestro propio entorno. ¿Alguno de vosotros podría decir qué hago por las tardes cuando no se sabe de mí? ¿Alguno puede demostrar que sean ciertas todas las cosas que cuento acerca de mí? ¿Alguno, solo alguno, sabe realmente qué siento o por quién lo siento? Nadie. La realidad se ve desdibujada siempre por las apariencias.

2007/5/29

иēw иøīsē

La vida sonríe a aquellos que primero le han sonreído a ella. No a los héroes, no a los que contribuyen en labores humanitarias ni a los muy generosos con la pobreza, sino a los que realmente han vivido o han sabido vivir. El camino de la felicidad es un mero eslogan publicitario. Pocos son aquellos que nunca habían sido. Son partícipes de un juego donde la muerte es el único contrincante, y tienen el valor necesario para mirarla a los ojos, mientras la siguen desafiando. Ellos no luchan, sobreviven. Herederos del arte urbano, adictos a la adrenalina. No aman, no odian, no sienten. Visten una felicidad carente de vida, de emoción, pero igualmente felicidad. Impulsados por el riesgo, extasiados por el cansancio, buscan la meta en la extenuación. Su medio es el ruido, la algarabía de las grandes metrópolis donde no son especiales, donde no se sienten especiales. Son solo uno con el resto, parte de un todo donde aquel que se cree más individual, más contaminado está por el colectivismo. Ellos son felices, sin más.

2007/5/15

pīcāsā


Picasa Álbumes Web

Pulsad sobre la imagen.


2007/5/3

тнē fāłł øf āитāяēs

Cuando todo acabó, Anubis fue condecorado con la medalla de la perseverancia y la soledad. No sabía si la merecía, pero sin duda la deseaba. Al fin y al cabo, aquellas eran sus mayores virtudes. Cuando la condecoración estuvo colgando de su pecho, entonces comprendió que aquello era todo por lo que había luchado. Había creído que Antares, su Antares, era la herida que le recordaba el dolor por el que creía buscar venganza. Pero Antares, la verdadera Antares, jamás le había interesado. Y Aldebarán... Bueno, de Aldebarán, aquella que siempre creyó su Antares, jamás volvió a saber. De poco servía escrutar el cielo día y noche, noche y día. Su luz se había apagado y nunca, jamás, volvería a sentir su calor. Quizás llevaba apagada mucho más tiempo de lo que él creía, pero nunca lo había aceptado. Ahora posaba firme, mostrando con orgullo la insignia con forma de corazón en su pecho. Y en frente, justo ante sus ojos, un nuevo y hermoso horizonte que no tenía prisa por descubrir. El tiempo, ahora, era lo que menos le importaba.


2007/5/2

мāy

Nunca antes pude disfrutar de sonrisa tan bonita junto al Mediterráneo. Más importante aún, una sonrisa por y para mí, producto de palabras sin sentido y de ingenio sin razón. De contenido superfluo, sí, pero de candidez y belleza sin igual. Palabras como complemento a una mirada que no diré única u original, ¿pero acaso eso importa si su ternura y su calor mantienen la ilusión? Una sonrisa, que es lo que aquí atañe, que me ha hecho ver, o más bien descubrir, lo dulce que puede ser la tristeza. Dulce como un caramelo que amarga con su acidez, pero que se disfruta con la esperanza de encontrar la suavidad al final. Me encuentro de nuevo ahora en plena ascensión a la cumbre de lo emocional. Y si al pasar las nubes vuelvo a caer no me importará, pues sé que volveré a subir, quizás con el doble de fuerza, quizás hacia una cumbre más alta, pero supongo que jamás, y digo jamás, con tanta ilusión. En parte, seguro, por el hastío y la perseverancia de anteriores ascensiones. En parte, también, por la imposibilidad lógica que supone el encontrar a alguien que no solo complementa, sino también completa, y no por ello se pierde la igualdad necesaria para unir, ni se une tanto como para amar. Sea cual sea el motivo, sea realidad o sea resignación, mi situación actual la definen dos palabras: felicidad.

2007/4/2

вāяcēłøиā ūиđēя тнē яāīи

"Today won't go down... In history. Today won't go down..."

La estridente voz de Rou suena pausada, tranquila y apacible en esta canción. Tranquilidad, algo extraño en una canción de un grupo como Enter Shikari. Alzo la mirada, que hasta ahora permanecía fija en cada uno de mis pasos, y veo que estoy en la colosal Plaza Cataluña. La lluvia cae con intensidad. No es extraño, pues, que sea el único que camina por el interior del círculo que hace las veces de epicentro. No sé qué hago aquí. Estaba demasiado agobiado, demasiado intranquilo por el perturbador sueño que me había capturado durante la triste hora en la que había podido cerrar los ojos. Una hora, para volverme a levantar después sobresaltado, cubierto de sudor y enfermo. Como tantas veces últimamente. No sé qué problema tienen las vacaciones conmigo. La cuestión es que necesitaba salir de casa, y qué mejor sitio para ir que donde me llevaran los pasos. ¿No habéis tenido nunca la sensación de que tenéis que ir a alguna parte, a un determinado sitio, y ni siquiera sabéis por qué? Es extraño, no sé qué esperaba encontrar, pero los pasos me dirigían hacia el mar. Hacia el Mediterráneo. Más bien, hacia el centro comercial Maremagnum. Tengo mis pequeñas hipótesis de por qué precisamente ese lugar, pero no me arriesgaré a desvelarlas aquí. La lluvia sigue cayendo con fuerza, y atraigo ahora la mirada de los demás peatones, todos ellos con paraguas. Y no me he percatado de ello hasta ahora, hasta llegar a casa. Estaba demasiado inmerso en mis reflexiones. Cada gota de agua, en cada charco, en cada rincón de aquel lugar tenía un significado. Cada piedra evocaba una imagen. Cada lugar significativo, una ilusión. Y ahí, justo ahí, sí, donde solo yo sé, es donde la ilusión casi da paso a la realidad. Pero hoy, apenas un par de días después, la ilusión, la esperanza, la certeza, la razón, se han desvanecido. De tan extraña pareja solo queda la realidad, cuya media naranja podría ser perfectamente la incertidumbre. Me siento junto al puerto, mirando hacia el mar, mi mar. ¿Por qué abandoné un sueño para dar paso a otro que jamás se cumplirá? Quién sabe qué me hubiese esperado al otro lado del mar. Quizás solo la tristeza diluida con cada una de las gotas de lluvia que se pierden en él. La voz de Rou vuelve a sonar tranquila, apacible, pausada, igual que el entorno que me rodea, igual que mi propio semblante. Y, de pronto, la voz estalla en el estribillo. He ahí mi interior.

Hoy más que nunca me siento como el Mediterráneo. De apariencia tranquila y sosegada, de realidad confusa e incierta.